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La Crónica # 337
Por Rafael Uribe
 13 de noviembre de 2008

Cambio de tema

Hoy dejo aparte los acontecimientos patrios que hacen noticia y sobre los cuales  en esta columna procuro o pretendo opinar. Quiero referirme a algunos deberes que nos conciernen a quienes mucho del Señor hemos recibido, y debemos retribuir en el auxilio a nuestros hermanos más necesitados.

Venimos trabajando hace un par de años en los barrios que acá se llaman las comunas Nororientales cuando, digamos, logramos afinar la orquesta. Este trabajo nos llena de satisfacciones cada vez que, como dice un compañero y amigo, nos gozamos el resultado de esta labor que, faltando a la humildad, hemos venido realizando con más bien poco descanso.

La zona está poblada mayormente por familias desplazadas por la violencia, pero, diferente a lo que normalmente se cree, no han perdido la esperanza. Sus rostros alegres la mayor de las veces, pese a sus medios precarios de subsistencia, denotan la expresión de otro amigo que nos acompañó hace unos meses: “acá se ve pobreza, pero no miseria”.

En el desarrollo de nuestro trabajo no falta el sabio consejo de quienes se apegan a la frase famosa: no les den pescado, enséñenles a pescar, lo cual filosóficamente es admirable, pero prácticamente utópico. En estos barrios, primero hay que mitigar el hambre para más adelante enseñarles a pescar. Y en eso hay varias instituciones comprometidas.

Por nuestra parte, hemos acudido al rescate de los niños menores de cinco años, abandonados en sus cambuches, mientras sus padres buscan un precario sustento, están en grave peligro físico, además de que la desnutrición afecta su desarrollo y, los condena inexorablemente a un futuro de pobreza más extrema.

Si el niño está o no bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, comunicarse, pensar analíticamente, socializar efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas. Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida.

Según Sagan y Druyan "Cuando no hay suficiente comida, el cuerpo tiene que tomar una decisión sobre cómo invertir la cantidad limitada de sustancias alimenticias disponibles. Primero está la supervivencia, luego el crecimiento. En cuanto a la nutrición, el cuerpo parece que está obligado a clasificar el aprendizaje en último lugar. Es mejor ser estúpido y estar vivo a ser inteligente y estar muerto"

En esto nos basamos para la escogencia de este camino. Rescatar esos niños es rescatar el futuro de nuestra patria, aunque se nos tache de exagerados.

Hemos emprendido la construcción de escuelas guarderías, aunque el segundo término muchos nos lo critican, pero les decimos así, porque es como la gente que nos apoya nos entiende. Pero no podemos abarcar todo el campo y por eso recurrimos a alianzas, de las cuales, la que más se destaca es la de la Fundación de Educación Infantil Carla Cristina. Con 45 años de experiencia en el apoyo de la niñez desamparada con sus programas educativos, de nutrición, salud y recreación y atendiendo más de cinco mil niños en la actualidad, es la que opera nuestras escuelas con un éxito maravilloso.

Pero cumplidos los cinco años, estos seres quedarían desamparados y en peligro de perder lo ganado. Vuelve y juegan las alianzas: Con la Fundación Pan y Paraíso que en sus templos comedores apoya los jóvenes de seis a dieciséis años, les aseguramos la continuidad alimenticia, de salud, catequesis y recreación. Y con otras instituciones como la Fundación Ceboga se les garantiza la educación continuada.

Sigue otra etapa delicada que es como torcerle el pescuezo al desempleo. Pensamos que la creación de famiempresas puede ser una solución adecuada así como el fomento del cooperativismo que permita el aprovechamiento de una mano de obra de bajo costos sin ataduras a las estrictas normas laborales. Es la posibilidad de competir con los chinos, por ejemplo. De manera que estamos explorando a fondo ese campo. Entretanto, se están atendiendo las madres cabeza de familia de los alumnos de nuestras escuelas en entrenamiento en tareas básicas como cocina, panadería, belleza, etc. Y paralelamente a las familias para erradicar la violencia intrafamiliar.

Con esta Crónica estoy abusando por primera vez de mis lectores, enviándoles un anexo adicional, una presentación de dos minutos y medio en PowerPoint. No tan bonita como algunas que recibimos en nuestro correo diario, pero que pretende mostrar un poco lo que hacemos y que, muchos de ustedes podrán repetir en sus comunidades, especialmente aquellos, que como nosotros, ya están libres de los compromisos laborales.

Nos interesan también las sugerencias, las insinuaciones sobre posibles contactos para la culminación de una labor que pretendemos dejar como huella a quienes nos siguen, en el andar por esta tierra que nos donó El Creador.

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