Humanos,
Política, Gobierno
Por Fernando Vargas
15 de junio,
2006
Durante mucho tiempo que he pensado, quizás con demasiada
ingenuidad, sobre los problemas de la humanidad: la avaricia, la
miseria, la ignorancia, el egoísmo, etc., y el papel del gobierno
para acercarnos a un mundo mas ecuánime y justo. Creí que un
modelo socialista era una posible solución. Al fin de cuentas
siempre entendí el socialismo y comunismo como modelos de equidad
social y progreso para todos en masa.
Obviamente lo que suena bien en papel no ha funcionado muy
bien en la realidad y mi conclusión al respecto, después de haber
conocido gente que ha vivido esos sistemas y haber visitado La
Habana en un par de ocasiones es que el sistema no funciona
debido a las mismas causas de los problemas que trata de
resolver: la avaricia, la ignorancia, el egoísmo, etc. Todas
características arraigadas en el género humano.
Dada la anterior conclusión, pensé que necesitábamos un
sistema que aprovechara al máximo esas mismas características
humanas y les hiciera trampa para que el resultado fuera progreso
para todos en masa. No se me ocurría como podría ser semejante
sistema tan perverso y a la vez tan beneficioso. Lo tenía debajo
de las narices y ha estado operando por siglos. El capitalismo.
¿Pero por que entonces este sistema que se basa en la avaricia
del capitalista, la ignorancia de la masa trabajadora y el
egoísmo de la clase media para su éxito, por que no ha logrado
acabar con los peores de los flagelos que ponen en peligro la
existencia de la humanidad?
Creo que la respuesta es que la habilidad de los mercados para
auto-regularse es una falacia. Esa habilidad esta predicada en el
poder relativo de la oferta y la demanda sobre la otra. Si los
precios suben y la gente no compra, los precios bajan, el consumo
aumenta y el ciclo se repita hasta lograr un equilibrio. Eso no
sucede y menos ahora que la miseria se globalizo y los mercados
locales se han desintegrado quedando así vulnerables a los
grandes capitales globales. No sucede porque la capacidad del
capitalista para aguantar malos tiempos y absorber perdidas es
infinita en comparación a la capacidad de la masa para aguantar
hambre. Es parecido a lo que pasa en los casinos y en los juegos
que mejores posibilidades dan al jugador como Blackjack. Si cada
vez que el jugador pierde duplica su apuesta, eventualmente el
casino va a perder y el jugador se recupera. Pero todos sabemos
que no contamos con suficientes fondos par aguantar una mala
racha duplicando la apuesta cada vez. Y en caso de que nos
aproximemos a esa posibilidad, el casino tiene una apuesta
máxima. Eso garantiza que no nos recuperemos.
Quizás el capitalismo sea la mejor forma de estimular la
sociedad a trabajar, desarrollarse y progresar explotando lo peor
del genero humano pero creo que por ahora hay que tratarlo como a
un adolescente, arrogante, inexperto, con una corteza cerebral
aun inmadura e incapaz de razonar con equidad, integridad y
justicia. Es necesario entonces un gobierno que imparta los
valores, controles y disciplina necesaria para que el adolescente
de hoy no termine el día de mañana aplastado por el peso de todas
sus victimas o acribillado por el desespero de sus encadenados.
¿Como entonces nos aseguramos de que el gobierno cumpla su
papel en beneficio de todos? Manteniendo claros y presentes los
objetivos de la humanidad, exigiendo que el gobierno nos cumpla y
probablemente volviéndonos más egoístas aun de lo que ya somos.
No podemos dejar que los políticos de turno nos cambien el
rumbo. Tenemos que elegir a los políticos que nos muevan hacia
adelante en el rumbo ya trazado. Es mas, debemos ir un paso mas
adelante y no elegir políticos sino servidores públicos
comprometidos con los objetivos comunes.
Todos sabemos que el egoísta lo quiere todo para si mismo pero
de lo que no nos damos cuenta es que el mas egoísta de todos es
capaz de grandes sacrificios personales siempre y cuando reciba
grandes recompensas personales. También sabemos que solo tenemos
derecho a reclamar si hemos pagado. El mendigo no tiene derecho a
reclamos.
En Estados Unidos los servicios funcionan porque todo el mundo
reclama justificado en que pagó sus impuestos. En Escandinavia
todos tienen muy buenos servicios porque pagan grandes impuestos.
En Colombia no hay buenos servicios porque todos evadimos
impuestos y no tenemos derecho a quejarnos –aunque
descaradamente igual lo hacemos- de los que funcionan mal porque
no hemos pagado. Seamos egoístas. Paguemos 70% en
impuestos. Exijamos la recompensa social y económica
correspondiente.
Yo quiero ver a una nación unida y comprometida en un simple
pliego de objetivos sociales y económicos no para los próximos
cuatro años sino para la próxima década, los próximos cincuenta
años, el próximo siglo. Objetivos como la educación gratuita para
todos, los servicios de salud gratuitos para todos, la
disponibilidad de vivienda digna para todos, la oportunidad de
empleo digno y debidamente remunerado para todos, las políticas
justas y equitativas que promuevan el crecimiento económico y la
inversión extranjera entre otros.
Después de eso quiero ver servidores públicos que planteen
metas concretas con sus correspondientes planes de acción e
indicadores de gestión para cada uno de esos objetivos. De esa
forma podré decidir por quien voy a votar en las próximas
elecciones.