José Luís
Restrepo Vélez
Por Fernando Vargas
27 de enero,
2006
Hoy
me han despertado para darme muy malas noticias.
José Luís fue
un gran amigo desde el día en que lo conocí. Siempre dispuesto
para conversar de cualquier tema, para analizar la situación
política, social y económica del mundo pero sobretodo para hablar
de Medellín. En el ultimo almuerzo que compartimos me dijo que a
pesar de haber vivido lejos de Medellín la mayor parte se su vida
nunca se fue de Medellín. Sentimiento que compartimos muchos.
Sus opiniones e
ideas siempre estuvieron basadas en los principios sociales,
éticos y morales de la equidad, el respeto y los derechos
humanos. Y aunque algunos no compartieran sus posiciones siempre
escucho las criticas y las acogió como parte esencial y necesaria
de la democracia y del crecimiento espiritual de cada ser.
Fue él quien
siendo fiel a sus principios al dejar de publicar su columna
semanal en El Mundo, inspiro la creación de micolumna.com. Su
disciplina para enterarse del acontecer mundial y para destilar
sus propias conclusiones plasmadas en sus escritos, semana tras
semana y en ocasiones varias veces a la semana; es algo que
todos le envidiamos y disfrutamos. Ciertamente José Luís ha sido
fuente de inspiración y admiración para muchos de los que leen
sus columnas y para los que a consecuencia de ello han escrito
sus propias columnas.
No se como son
las cosas. No se si el espíritu presiente la partida y actúa de
acuerdo a eso o si los que quedamos le otorgamos atributos
imaginarios de presagio a los últimos pasos que dan en esta
tierra los que nos dejan. El miércoles en las tempranas horas de
la tarde, vi pasar a José Luís desde la sala de reuniones por un
corredor camino de mi escritorio. Nos saludamos con la mirada y
me hizo un gesto de que en el escritorio me dejaba algo. Era el
libro del cual me hablo el lunes cuando almorzamos. El libro de
Héctor Abad Gómez, El Manual de Tolerancia. La nota que lo
acompañaba decía "... léelo cuando puedas, no tengo ningún afán
de que me lo devuelvas."
Si bien lo
vamos a extrañar podemos estar tranquilos sabiendo que vivió una
vida larga y plena rodeado del calor de su familia, y que en sus
momentos finales disfrutaba de la compañía de su esposa y la
opera de Mozart, ’’Rapto en el serrallo’’.
Serán sus
columnas, sus palabras y su memoria la fortuna que compartimos.
Pocos son los
verdaderos amigos que la vida nos brinda y por su amistad,
sabiduría y consejo doy gracias a Dios y aunque no este mas con
nosotros, José Luís siempre vivirá en nuestros corazones.
Hasta
siempre...