Cumbre de las
Américas
Por Fernando Vargas
11 de noviembre,
2005
“…El diálogo social es un instrumento importante
y básico para promover y consolidar la democracia y para
construir sociedades con inclusión y justicia social.” Es parte
del texto de la 20 declaración de la cumbre de las Américas celebrada en
Mar del Plata, Argentina la semana pasada.
Es obvio que el diálogo es un instrumento
importante y básico para construir sociedades inclusivas y justas
en todos los campos, no sólo el social. Estos son objetivos
fundamentales que superan el de promover y consolidar la
democracia, como lo plantea la declaración de la Cumbre.
Por ningún motivo estoy en contra de la
democracia definida como un sistema en el cual todos los
ciudadanos tienen igual acceso y poder de decisión sobre los
asuntos al interior de su sociedad incluyendo la elección de su
religión, idioma, sistema económico y por supuesto sistema de
gobierno. Lamentablemente este tipo de democracia solo existe en
los discursos de los políticos cuando andan haciendo promesas que
no tienen intención o capacidad de cumplir a cambio de los votos
de sus conciudadanos. El decir “Promover y consolidar la
democracia” en medio de las otras dos frases me resulta
contradictorio porque si los objetivos son las sociedades
inclusivas, donde existe el dialogo y la justicia social, eso
incluiría sociedades de diversos sistemas sociales, económicos y
políticos; no solo las democráticas.
Se que este análisis es una simple disección
literal y de pronto hasta imprecisa sin embargo creo que es
importante hacer esas distinciones retóricamente sutiles porque
las diferencias en la realidad no son tan sutiles. Las potencias
mundiales solo llaman democráticos aquellos países donde el
presidente elegido protege sus intereses de lo contrario son
países donde convendría un cambio de “régimen”. Cuando el
gobierno de un país hace caso omiso de los acuerdos
internacionales como Corea de Norte al mantener su programa
nuclear, se convierte en miembro del eje del mal y se le combate
con bloqueos diplomáticos y económicos pero si otro país como la
India hace lo mismo y a cambio ello sirve los intereses
estratégicos de EEUU, este no los condena sino que los apoya
abiertamente. Cuando los palestinos no cumplen con las
resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU reclama la
falta de respeto por la autoridad del cuerpo internacional y
exige se cumplan, pero cuando Israel hace lo mismo solo se
menciona el derecho de los israelitas para defenderse. Cuando
gran parte del mundo se une al acogerse bajo la jurisdicción de
la corte internacional EEUU se excluye del mundo y exime a sus
ciudadanos de esa jurisdicción mediante acuerdos bilaterales. Los
países desarrollados proponen y promueven organismos globales que
establezcan reglas y principios que nivelan el campo de juego
para todos como en el caso de la Organización Mundial del
Comercio, pero cuando este organismo falla en contra de EEUU en
un caso envolviendo su vecino del norte EEUU simplemente no
cumple con las sanciones. Se crean áreas de libre comercio pero
no se permite el libre transito de los comerciantes. Se eliminan
las tarifas e impuestos aduaneros pero a cambio Estados Unidos,
la Unión Europea, China, otorgan subsidios a sus productores
violando así las normas del libre comercio.
En principio, académicamente hablando, es difícil
estar en contra de la democracia, del libre comercio, de la
globalización, de los derechos humanos y todas las iniciativas,
organizaciones mundiales, políticos e individuos que exaltan las
virtudes humanas y sociales pero al final del día, realmente
hablando, resulta imposible creer en alguno de ellos.
Después de miles de años y de supuesta
civilización, la ley que reina sigue siendo la ley de la selva
donde el zorro siempre se come a la liebre. Por que entonces no
aceptamos simplemente esta triste realidad y por lo menos así se
nivela la cancha permitiéndole a la liebre defenderse a su modo y
dejamos de venderle a los marranitos la idea de que el lobo es su
amigo?