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La nueva pena de muerte en Colombia

Por Alfonso Sánchez
9 de noviembre, 2008

El Espectador publica hoy (noviembre 9 de 2008) un excelente artículo de Eduardo Sarmiento bajo el título “Colombia sin TLC” sobre los efectos probables del Tratado de Libre Comercio[1] que muestra con nitidez por qué el tan perseguido botín es en relidad un caballo troyano para los colombianos, especialmente los mas pobres.  En realidad los principales promotores del TLC han sido algunos gremios económicos que se beneficiarían a costa de los perjuicios para la mayoría de los colombianos, particularmente el agro y la pequeña industria que será aniquilada por los grandes conglomerados gringos.  La experiencia de México por ejemplo con el maíz muestra como a medida que expiran los períodos de protección arancelaria para los productos agrícolas el impacto en el campo es devastador.  Y recordemos que cada campesino sin trabajo es un cocalero o un guerrillero en potencia.  Esto para no hablar de las medicinas genéricas que solo podrán ser producidas por empresas americanas por diez años en un país donde no hay atención médica para los pobres y por lo tanto deberían ser de producción libre para estimular la competencia.  El artículo de Sarmiento es claro en mostrar que es lo que pasaría.

Colombia en este momento goza de preferencias arancelarias importantes (a través del ATPDEA) y uno se pregunta si no sería mejor negociar extensiones de las mismas sin tener que entregar nuestros mercados a la invasión de productos gringos con los cuales nuestra industria no puede competir.  Esto es infinitamente más fácil que convencer a un presidente y al congreso americano que ahora se estrenan que en Colombia no hay problemas de violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno.  Esta ha sido el obstáculo para que los Demócratas apoyen el TLC.  El argumento de que no es el gobierno sino el ejército o de que no es política de las fuerzas armadas sino hechos aislados por parte de militares indisciplinados no se lo come nadie.  El gobierno es el responsable de ejercer el control para que estos hechos no ocurran y así lo ven en EE.UU.  La tarea de convencer a los gringos la han hecho más difícil los militares mismos y en buena hora (véanse las recientes noticias sobre matanzas de civiles por el ejército).

El nuevo jefe de gabinete de la administración Obama, Rahm Emanuel dijo hoy en declaraciones a George Stephanopolous de la cadena ABC sobre el tema del TLC con Colombia que el país no se puede dar el lujo de exportar trabajos cuando los trabajadores aquí se están quedando cesantes en forma acelerada (desempleo de cerca del 6.5%) y que su primera prioridad es dar empleo aquí antes que exportarlo vía TLC.  O sea que en USA lo primero son ellos.  Que diferencia con Colombia!  Allá por el contrario el gobierno y muchos gremios empresariales si quieren egoísta y miopemente un TLC a cambio de ganancias de corto plazo y con un desempleo que llega al 12 o 15% según cifras oficiales.  Todos saben que con el TLC se perderán empleos (principalmente no calificados) en las áreas más vulnerables de la economía en mayor número que los que se ganarían en otras industrias todavía muy ineficientes en Colombia.  Los que íbamos a ganar ya los ganamos con el ATPDEA y lo que haría el TLC sería abrir las puertas a productos con los que los colombianos no pueden competir.

O sea que el gobierno en lugar de preocuparse por la prioridades apremiantes dentro del país una de la cuales es mas empleos con remuneración decente para mas colombianos prefiere empujar por la ganancias de unos pocos.  Y después nos preguntamos por qué estamos como estamos.


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